miércoles, 6 de agosto de 2008

Fucking Time


Los días se me han hecho infinitos este último mes, describirlos como eternos no sería una exageración. Han sido días de reencuentros reconfortantes, pero también de melancolía y de extrañar detalles de mi nueva lejana vida. Hay cosas a las que definitivamente el alma se acostumbra, para bien o para mal. Existen presencias y compañías humanas que con el tiempo se vuelven necesarias, el fucking tiempo no pasa rápido para volver a tenerlas junto a mí.
Tienes algo en tu esencia que se ha incrustado en mis recuerdos, no me deja vivir ni respirar. Quiero volver a sentirme en esas situaciones en las que sólo tú me podías salvar, volver a respirar tu mismo aire a ver si se purifica mi sangre.
Tenemos secretos, compartimos vivencias desgarradoras y eso hace la diferencia para mí.

sábado, 2 de agosto de 2008

Join




Enrarecido, el aire me rodea. Un join en la boca, queriendo caerse de ella, queriendo no ser un join, soñando con una identidad. Flashback, somnolencia de esas que se quedan. Volátil, aéreo y de pronto crudo golpe a la fucking realidad. Todo da vueltas, y mi cabeza se va en laberintos misteriosos que nadie -ni menos yo- comprende. Joineando la tarde, pensando irreverencias sin razón.

Miro arriba, el cielo azulito me sonríe y me saca la lengua como un cabro chico. Entonces aparecen gaviotas tornasol, giran en un constante círculo de alegría. Yo me voy en volada de introspección y me doy cuenta de la mierda de persona que soy, me dan ganas de ser gaviota y no una tonta lesa. El pasto se mueve con el viento de la tarde, se caen murallas y edificios a mi alrededor, brotan nubes de la tierra.

Veneno de lacre. Pienso en lo difícil que debería ser respirar smog en la puta ciudad, tratar de vivir sin pensar, vivir resignado y apaleado por la estupidez.

El join se va, se va, se va lejos. Se lo lleva el tiempo, el atardecer porfiado. Yo me quedo, me quedo hasta la vejez en el pasto, soñando con convertirme en árbol algún día.