martes, 23 de diciembre de 2008

Té Rojo

El vidrio del vaso atraviesa mis ojos ateridos
se cuela, se filtra entre mis poros entumidos
el té que contiene es como sangre transparente
en la que sumerjo mis pensamientos efímeros
Tú giras en el té de la media tarde
tu imagen se refleja en los rayos rojizos
tus ojos flotan y se hunden en el suave brebaje
como gaviotas subiendo y bajando en el cielo celeste
Mi vaso de té rojo es como un raro diamante
brillan en él colores de atardeceres inolvidables
es una joya de furia roja y de hambre
que me espera en mortales silencios nocturnos


martes, 16 de diciembre de 2008


!"E··"^·"$E*Ç·$Ñ

Quisiera ser lo suficiente buena para ti. Suficiente bonita, llamativa, femenina, suave en los gestos, dócil en los pensamientos.
Quisiera no ser tan "bizarra" para así no causarte incomodidades y desdén. Caería en sumisión por ti, dejaría de lado mis extrañeces y mis extravagancias, me camuflaría con el estupidizado montón sólo por darte en el gusto.
Sería como tu me pidieras que fuera, me transformaría en la mujer que desearas que fuese.
No tengo mucho que ofrecer. Soy una mujer compleja, retorcida, bruta, incomprensible e incluso indeseable, pero demasiado transparente, nunca hallarás una más quebradiza que yo.
Cómo quisiera ser mejor y que todas mis características te agradaran.
Cómo anhelo que me desees con todas tus fuerzas.

Odio tanto intentar cambiar y que no resulte. Odio sentirme poca cosa. A veces me odio.
Y mientras más te amo, más me odio, porque quisiera ser cada vez más perfecta para hacerte aún más feliz y satisfecho de mí.

Gracias a Dios, o quien haya sido...

Gracias.

El sentimiento de agradecer se desprende de uno cuando la emoción o la felicidad ocupa todo nuestro interior hasta no dejar espacios de aire.
Por eso agradezco, porque me siento repleta de emociones que rovolotean en mis entrañas como peces de colores. Es tan magnífico, tan luminoso, tan cálido.
Mi papá se está mejorando, mi papá se levantó de su cama, ha vuelto a trabajar, a vuelto a reír, a llamarme por teléfono, a tener fe, a ver la vida como un tesoro al que hay que aferrarse con la fuerza de mil caballos salvajes. Él ha regresado triunfante a mi vida, devolviéndome la esperanza.
Mi papá vendrá a buscarme a Valdivia, porque nos queremos ver, nos queremos abrazar, queremos estar el uno con el otro, y que mi madre nos observe con lágrimas en los ojos cuando nos encontremos, y que ya nada sea lejano y extraño, que todo vuelva a girar en ese círculo perfecto que me hacía sentir tan protegida.
No sé si fue Dios, no sé... no sé si fue la medicina, no sé... sólo sé que me siento agradecida, de todo y de todos los que pudieron ayudar en darle alivio. Sea quien haya sido, sea quien sea, es para mí tan grande como cualquier Dios.

Este año he aprendido lo importante que es la vida.