domingo, 18 de mayo de 2008

Surco

Ese día observé un surco en el cielo anaranjado. Lo vi caer y caer con gracia y lentitud a través de las nubes rojas como manchas de sangre. Ese día sentí un vacío que me doblegó.
Bajando y bajando iba, el surco maldito. Cerré los ojos ese día, cerré portones definitivos.
Tan lento, tan aterciopelado, tan frondoso, tan adormecedor. Al final del paisaje habían montañas de desilución, rodeadas árboles gritando espásmodicamente. Yo estaba sentada, tranquila como nunca. Observaba el final del surco. Llegando a su destino estaba al fin.
Antes de llegar a la tierra se desintegró en miles de puntos brillantes de oro. Yo lloré de rabia. Se desintegró y con él, desapareció mi esperanza.
Ese día aprendí que el final de las cosas es dorado.
Supe que morir es regocijo.
Comprendí que los lugares y los sonidos se difuminan en las mentes incompletas, por no querer recordar, por no saber entender, por no tener idea.
Si mi lágrima hubiese sido de metal, habría perforado como una bala las entrañas de la tierra.
Si yo ese día no hubiese mirando el cielo, no sería nada.

domingo, 11 de mayo de 2008

Infierno

Cuando quería regresar ya no tenía pasos para dar. Se me agotaron las casillas, no me quedaban jugadas posibles. En el momento en que supe que había perdido, decidí no volver a mirar atrás. Me quedé agarrotada, encogida de frío y de odio.
Cuando quieres dejarlo todo, cuando anhelas el dolor, sufres desquiciadamente.
Si no sabes donde te encuentras, si dudas de tu optimismo, si eres de los que se quiebran, mejor no vuelvas.
Econtré atardeceres desgatados, agotadores. Hallé miles de razones para no hallar hallazgos innecesarios. Controlé mi incontrolado control, saboreé los sabores del sabor.
Yo no tengo alma, yo no tengo piedad, yo no siento tus dolores. Yo soy una hoja bailando en el viento helado, acaudalando horas y horas.
Soy un grito amortiguado en el vacío.
No me quedan fichas, no me quedan casillas, no me queda esperanza, no me queda sentido.

sábado, 10 de mayo de 2008

Remedo

Repite, repite, repite, repite, repite, repite...
Repite esa furia, ese desconsuelo.

Repite para mí todo lo que nunca fue.
Moléstame, acorrálame, desgárrame descontrolado.

Olvida, recuerda, olvida, recuerda...
Peléame, muéveme entre hemisferios absolutos.
Oculta evidencias, creencias erróneas, absurdas conclusiones.
Todo cuanto amé se abrió desde adentro y desapareció.

¿Por qué no existen posibilidades?
¿Por qué veo miles de auroras y no encuentro explicación?
¿Por qué no extraño? ¿Por qué no vuelvo?

Si no existiera al final de las cosas, sería una vida incómoda e innecesaria.

Cuando retorno siento el halo invencible de la ira.
Si no me quedo, si los vicios me llevaran... ¿sería mía la decisión?

Quisiera volver a los inicios, incrustarme en nuevas agonías.