jueves, 21 de febrero de 2008

Ni cagando maricón de mierda...


Entré a tu pieza y tu estabas ahí tratando en vano de armar un rompecabezas, cigarrillo en la mano, "la ceniza se te está acumulando y se te va a caer" pensé yo, pero no te dije nada. No te dije nada porque tenías una cara de emputecido que me hizo temer por mi vida. Te juro que si me hubieses recibido de buena cara te habría agarrado a mordiscos de inmediato, evidentemente era mucho pedir para un ahuevonado como tú.


Como no me quedó otra opción, tuve que entrar. Haciéndome la huevona entré y me senté al lado tuyo con esa cara de "no se qué" que ponemos las mujeres cuando estamos confundidas. "¿Y vo' no me saludai?". Nada, puto silencio, nada más. "Estás cagado de la cabeza y borracho pa' variar. Tus actitudes me hacen odiarte."


Puto, putísimo silencio. ¡Que ira mas incontenible siento cuando me ignoran!. Te hubieras visto, dabas lástima. Tomabas con esfuerzo las piezas desparramadas tratando de encajarlas a la fuerza y sabiendo que no se correspondían; tal como trataste de encajarme a ti, sabiendo que no te correspondía. Bruto, tonto, atontonado, odioso, indeseable maricón. Claro, que fácil es para el hombre emborracharse, ser infiel, participar en carreras ilegales de autos, consumir drogas a diestra y siniestra, todo esto sin consecuencias sociales a largo plazo. La mujer en cambio sería una puta, una perdida, una asquerosa perra con tan sólo imaginar hacer esas cosas. Así es este jodido mundo de animales.


Entonces me carcomió el rencor y te miraba sin parar, pero tu no reaccionabas. "¿Tomémonos una anfeta?" me preguntaste y yo me asusté, fuiste una estatua por largos minutos y de un segundo a otro te habías descongelado. Tomémonos una anfeta... irreverente e infantil, morboso, repugnante animalito. Tan ligero me lo propusiste. Claro, droguémonos y todo lo siniestro que ha ocurrido entre nosotros será olvidado. "¡Ni cagando maricón!" te ladré furiosa, "¿Acaso crees que con eso me harás pasar por alto las pendejadas que has cometido?". Entonces parece que te di miedo, porque te pusiste como un niño y tu mirada me imploró soluciones que no existían.


Te odié, te escupí, te ladré otras cuantas cosas, de una patada destruí tu lastimoso rompecabezas y salí dando el portazo mas lleno de resentimiento que he dado en toda mi vida.


Nunca supe que mientras me retiraba indignada por ese pasillo blanco, tu intentabas ahorcarte con una corbata de segunda mano que nunca usaste, porque nunca fuiste amigo de las corbatas, ni de los paraguas.


Siempre pensé que morirías de sobre dosis algún día, pero erré.


Si me hubiese tomado esa anfetamina contigo... tal vez nunca...


Tal vez ahora estaría sintiendo el aroma vainilla que solía tener tu camisa. Podría estar retractándome, reconciliándome, ayudándote a mejorar.


Si, cometiste atrocidades, pero no premeditadamente y eso hizo la gran diferencia entre tú y yo.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Inescrupulosa Comezón Del Día A Día

La hormiga que recorría mi mano adormecida
la maldita etiqueta de mi barata camisa
la brisa casi muerta de la tarde tibia
la radio chicharreando cuecas olvidadas
todo, todo lo que me rodeaba
me provocaba un hastío
me enervaban los roces.
Rascar, rascar la piel
tironear los mechones de pelo seco
hasta arrancarlos de mi.
Morder, morder mis uñas
hasta que sangren mis dedos dolientes.
Comezón, desespero absorto.

Sentir


He sentido que no podré volver de esto
Estaba buscando a través del cielo y de algún modo resbalé

Siento, veo tan claro

Tratando de olvidar el mañana y todo lo que ha pasado
Esta no es la manera, la manera en que fui hecho para ser

Siento, veo tan claro
Pensé que jamás moriría

Siento, veo tan claro
Necesitamos más tiempo

Marchándome, creo que voy a romperme
Confianza perdida, lealtad apuñalada en el estómago

Siento, veo tan claramente
Pensé que jamás volvería

He estado abajo por un tiempo
Y ahora vuelvo...

martes, 5 de febrero de 2008

Sobredosis de risas


Sobredosis de risas, luego de una sobredosis de alcohol.


Yo se que se van a reír cuando lean esto... y aunque no lo crean no me importa mucho que cierta persona lo lea, porque sé que si me ama no se va a enfurecer.


El agua ardiente es veneno. Veneno, veneno, veneno perpetuo. Veneno para hacer reír. Es una cosa espantosa, pero deliciosa cuando se desea olvidarlo todo. Es un líquido nefasto, noqueador, para valientes... ¿o no?. En fin, es un líquido que me quitó la cordura y me hizo perder la razón. Aunque muchos digan que es lo peor para el estómago y para la mente, creo que puedo rebatir con la idea de que cuando uno lo único que quiere es emborracharse todo sirve por muy maléfico que sea. Al final, digan lo que digan, no lo dejaré.


Recuerdo algunas cosas locas. Gente que no conocía y que cantaba canciones que si conocía, al son de una guitarra que me sonaba lejana, como a kilómetros de distancia. Voces múltiples, imágenes duplicadas, triplicadas, que se movían en círculos, como buitres sobre un cádaver. Recuerdo que hablé a ratos, pero no sé que mierda dije. Me quería parar, quería botarlo todo y no podía. Me sentía como una marioneta sin nadie que tirara de los hilos, lánguida. En un momento de autodesmayo fue todo tan potente que perdí la noción del entorno, sentí ese hormigueo característico, pero aumentado en mil. Lo único que pedía era poder vomitarlo todo de una vez, pero tenía miedo y algo de vergüenza.


Después de unas horas divisé el vino en esa jarra de plástico sobre la mesa, y fue como una revelación. Era mi destino, seguir bebiendo por mi vida, por la alegría de vivir, por compartir con gente maravillosa con la que nunca antes compartí, por celebrar el sentir que tengo nuevas y entretenidas amigas, y a veces jugosas por que no decirlo.


El vino me corría por la garganta, garganta que ya me estaba pidiendo piedad. Se deslizaba el vino y flotaba el humo del cigarrillo.


Y yo me reía y me reía, pero por dentro tenía ganas de gritar.


Muchos pensarán que negativa es la influencia del alcohol, pero para mi es bendita. Es un riel de arranque, son alas de verdad, no como las que se supone que te da el red bull.


Como explicarle al mundo lo bien que me sentí, lo despreocupada, la soltura, el relajo, la calma, desvínculo total de los problemas, éxtasis de carcajadas, de tonteras que en ese momento dada mi condición no me parecían tonteras, sino profundidades humanas.


Gracias. Gracias por todo. Por la compañía, la buena onda, el respeto, el acohol, las risas, la confianza. Por compartir, por hacerme sentir segura y sobre todo por subirme el ánimo hasta el máximo nivel.


Ahora sólo falta que llegue ese personaje por el que brindamos para que todo esté completo.


sábado, 2 de febrero de 2008

El comienzo del final...


Los días se han vuelto grises... como en otoño, extraña sensación. "¿No se supone que en verano el calor te caldea? ¿Por qué se han nublado los días?" le pregunto a mi madre. Ella me mira y sonríe, sé que no tiene respuesta a mi pregunta.

Ahora abro la ventana de mi cuarto y entra una brisa helada. "Es verano... ¿qué mierda pasa con el tiempo?" me pregunto a mi misma, y sonrío, sé que no tengo respuesta a mi propia pregunta.

Entonces me resigno. Escucho "Like a Stone" de Audioslave y me da pena. De pronto me acuerdo que a mi violín le falta una cuerda y me da aún más pena. Y luego saco cuentas: faltan setenta y algo horas para que vuelva mi huevón lindo, y eso, eso si que me da pena.

Ahora en este instante llego a una conclusión absoluta y indiscutible: me tengo que bañar, y ordenar este remolino de insalubridades que se expande a mi alrededor. Así lo haré. Y cuando vuelva me sentaré de nuevo con toda mi tristeza a terminar esto que ya comencé a escribir y no puedo dejar botado.
Ahora que estoy limpia y mi madriguera digna, puedo seguir escribiendo.

Pienso y pienso mil huevadas.

Mientras me duchaba pensé como sería ganarse el kino. O como será morirse. O como vivirá alguien en un iglú. ¿Nunca lo han pensado?.

Pensé también en mi huevón, pero eso no lo escribiré... me lo guardo para mi.

Siento un nudo en el estómago. Vino, cerveza, agua ardiente con pisco, desmayos. Como he gozado este verano lleno de excesos, si hasta tabaco he consumido. Sólo desearía que nunca acabara, y sé que varias personitas mas desean lo mismo.

Y ahora pienso en lo fácil que se me hace encariñarme de las personas, de las cosas, de los lugares y de las sensaciones. Y pienso en lo cerca que se encuentra el final, en la soledad de mi nueva vida, en la tristeza de extrañar a los míos. Pienso y pienso sin final.

Pienso y sufro, sufro a borbotones cuando pienso, por eso prefiero a veces no pensar.

El comienzo del final...

Ni te imaginas como te voy a extrañar en mi lejanía.