Gracias.
El sentimiento de agradecer se desprende de uno cuando la emoción o la felicidad ocupa todo nuestro interior hasta no dejar espacios de aire.
Por eso agradezco, porque me siento repleta de emociones que rovolotean en mis entrañas como peces de colores. Es tan magnífico, tan luminoso, tan cálido.
Mi papá se está mejorando, mi papá se levantó de su cama, ha vuelto a trabajar, a vuelto a reír, a llamarme por teléfono, a tener fe, a ver la vida como un tesoro al que hay que aferrarse con la fuerza de mil caballos salvajes. Él ha regresado triunfante a mi vida, devolviéndome la esperanza.
Mi papá vendrá a buscarme a Valdivia, porque nos queremos ver, nos queremos abrazar, queremos estar el uno con el otro, y que mi madre nos observe con lágrimas en los ojos cuando nos encontremos, y que ya nada sea lejano y extraño, que todo vuelva a girar en ese círculo perfecto que me hacía sentir tan protegida.
No sé si fue Dios, no sé... no sé si fue la medicina, no sé... sólo sé que me siento agradecida, de todo y de todos los que pudieron ayudar en darle alivio. Sea quien haya sido, sea quien sea, es para mí tan grande como cualquier Dios.
Este año he aprendido lo importante que es la vida.
martes, 16 de diciembre de 2008
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