domingo, 11 de mayo de 2008

Infierno

Cuando quería regresar ya no tenía pasos para dar. Se me agotaron las casillas, no me quedaban jugadas posibles. En el momento en que supe que había perdido, decidí no volver a mirar atrás. Me quedé agarrotada, encogida de frío y de odio.
Cuando quieres dejarlo todo, cuando anhelas el dolor, sufres desquiciadamente.
Si no sabes donde te encuentras, si dudas de tu optimismo, si eres de los que se quiebran, mejor no vuelvas.
Econtré atardeceres desgatados, agotadores. Hallé miles de razones para no hallar hallazgos innecesarios. Controlé mi incontrolado control, saboreé los sabores del sabor.
Yo no tengo alma, yo no tengo piedad, yo no siento tus dolores. Yo soy una hoja bailando en el viento helado, acaudalando horas y horas.
Soy un grito amortiguado en el vacío.
No me quedan fichas, no me quedan casillas, no me queda esperanza, no me queda sentido.

1 comentario:

Poetastra dijo...

A mí me pasa que cuando anhelo el dolor no kedo satisfecha... es más.. A veces kisiera sufrir desesperadamente para volver a tener sufrimientos humanos...