En la noche, esperando, te vi llegar a mí en la oscuridad.
Me sentí como una niña boba, una ola revuelta en las aguas del mar.
Te vi llegar a mi lado y sentí el calor que expandía tu ser, me sentí envuelta en él.
Entraste en mi cama furtivo, sorpresivo, sigiloso, sonrriendo.
Yo sentí tus roces y se electrizó mi cuerpo, temblaron mis huesos como en un cataclismo.
Absorví agradecida tus abrazos y te entregué en ellos mi alma entera.
Ahora eres mío e inmortal en mis pensamientos vagabundos.
Sólo quisiera que entraras en mi cama, como hasta hace unos días.
Quisiera volver, sentir el aroma y la suavidad de tu cuello.
Ver por las mañanas ese rayo de luz que cae sobre tu pelo y sentirme favorecida por mi suerte.
Untar mi boca con la tuya y no separarlas jamás.
Soñar contigo y con tus roces, aquellos que lograron conquistarme.
Te tengo tatuado en mi mente, te tengo conmigo todo el tiempo, te añoro, te recuerdo, te extraño, te amo, te amo, te amo...
sábado, 19 de julio de 2008
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1 comentario:
ke hermoso... Me identicó mucho...
Alguna vez tuve esos sentimientos
Abrazos!!!
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