Entonces, no entiendo, volvamos al comienzo... yo hablo, hablo y te hablo y no existen excusas ni espectativas linealmente independientes que me permitan deducir hacia donde voy, porque en el fondo del asuntillo éste que conversamos... no voy hacia ninguna parte, es decir, me dirijo precisamente hacia la nada, y no entiendo, no entiendo a la nada, no entiendo ni a la más mínima nada que flota en el aire entre nosotros. Si yo exhalo cientos de miles de veces al día palabras absurdas de mi boca, centenares de bocanadas de humo de tiza ineludible, explícame por favor, si exhalo tanto, ¿por qué no inhalo vahos de esos púrpuras que vimos en la vitrina la tarde de antes de ayer?, de esos vahos ricos, ricos ah... "si, ricos" me respondías. Rico sería no verte partir, ese pony con ruedas que tienes es insatisfactorio para cualquier alma beata que se pasee por el paso de cebra frente a tí, cualquier alma se reiría y probablemente no recuerde por qué, pero sin importar sólo se reiría. Como te decía, si yo hablo y hablo y nadie me escucha, entonces podemos suponer de forma intransigente que todo lo que yo "exhale" al aire en forma de palabras será desapercibido en su contenido intrauterino, o más bien dicho, entrañoso, entrañoso de las entrañas ¿me entiendes?. Si, si, si, te entiendo... la disyuntiva aquí no es entenderte, es que alguien, algun tipo enhiesto de esos de terno que se pasean, me entienda ¿captas la idea?, captas digo, ¡que captas!... tú no entiendes nada de nada, ni siquiera tú me entiendes. Deberíamos todos marchitarnos, pudrirnos en la tierra negra, y volver a brotar como dientes de una encía infantil, así tal vez, tal vez (ojalá) algún cabrón de mierda podría entender este retorcido anhelo de mundo... pensándolo seriamente en un enfoque perspectivo interno, retraído de la sociedad, diría que la solución eficaz a todo podría ser no alzar la bandera, claro, no alzarla, osea dímelo tú mismo, ¿alzar cualquier cosa en la vida es signo de grandeza? ¿o es signo de impunidad desasosegada?, ¡bah! signos, signos... signos de la puta madre, inventaría un signo para pegarles en la frente y que demuestre su inútil dejo de esa impunidad, esa la que te nombré recién, claro esa misma. Si algún día me callara para siempre probablemente me atoraría con mi propia saliva y decaería en un ferbil estado de inocuidad, aquellos estados enigmáticos que siempre someten nuestro espíritu bandido, ¡claaaro! espíritus bandidos, ayer invité a uno de esos a tomar té, no me creerías, lamen la cuchara mil veces y se miran en ella, una y otra y otra y otra vez, que ineptitud realizar una acción tan ególatra.
¿?¿?¿?¿? qué quiero expesar---¿?


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